Día 2: Desde Atiquipa a las ruinas de Cahuamarca… en moto

costa, turismo en peru

La idea, a pesar de mi infructuosa excursión de ayer, es llegar hasta Cahuamarca cleteando, pero no conocemos la ruta. No contábamos con que teníamos al guía perfecto para llevarnos hasta los límites de las Lomas.

Atiquipa es apacible pero sí que saben celebrar. Así que después de una noche a ritmo cumbiambero -que Mariana no soportó muy bien pues yo duermo como piedra- estamos desayunando en El Arrayán tratando de ubicar a una de las personas que mejor conoce este lugar: Julián Cárcamo.

saliendo d atiquipa

Lomas sin fin. Salida de Atiquipa. Nótese al frente la trocha cruzando la quebrada.

Con Julián ya nos habíamos se había comunicado Mariana -desde Lima-, fina cortesía de El Arrayán. Pero ya en Atiquipa, la señal de mi teléfono fallaba bastante, así que después de varios intentos infructuosos, por fin lo tenemos en el hospedaje y luego de la negociada de rigor -S/ 60 por cabeza, ida y vuelta-, promete estar de vuelta en una hora con su broder y su moto, claro.

camino a cahuamarca

A la hora están de regreso y sin más estamos en camino. El día está nublado, pero hace calor. La trocha va de frente por el camino que pedalee ayer, subiendo y bajando, internándose en las lomas hasta que, pasando el punto al que había llegado, se estrecha en una especie de quebrada que corre casi al borde de su lecho. De pronto, el camino se bifurca nuevamente en dos y Julián, que me viene contando cómo ha guiado a gente de la National Geographic por estos desolados parajes, toma la derecha, una subida abrupta, una larga Z que nos deja ya arriba, con posibilidad de ver el contorno de la loma perdiéndose en las nubes, aunque todavía no se ve Cahuamarca.

loma cahuamarca

Sí ese es el singletrack hacia el lomo de las Lomas. Fíjense al fondo, se puede observar la cumbre de una loma más árida, los confines de Atiquipa.

Ondulante, en una limpia línea, se eleva el singletrack a través de la loma y  las nubes. Por partes el pasto, regado de florecillas amarillas, está crecido y hay vacas y becerros echados, imperceptibles, al lado un antiguo canal de barro pre inca que marca el camino.

sobre las nubes

Las nubes juegan un papel esencial para el ecosistema de las Lomas de Atiquipa. Aquí pueden encontrarse venados, zorros, guanacos, escorpiones y más de 80 especies de aves.

Ya en Cahuamarca se puede ver claramente cómo está construida prácticamente sobre la última loma, en los confines de Atiquipa, donde las nubes desaparecen. Más allá se ven el árido arenal de Tanaka y los interminables cerros, ya sin la típica vegetación de las lomas, es como una meseta de arena preámbulo de las partes bajas de las estribaciones montañosas de los Andes.

entrando a cahuamarca

Vista hacia el Noreste, desde la zona de Cahuamarca. Al fondo el arenal de Tanaka y las áridas partes bajas de los Andes.

Sobre Cahuamarca

Al parecer este complejo arqueológico -como otros de esta zona- pertenecerían al periodo pukina y, como anota este post -que les recomiendo si les interesa este apasionante tema-, consiste en casas con muros de adoquines, donde, en algunas, todavía puede apreciarse los apoyos  del antiguo techado. Si bien en Cahuamarca no se encontraron textiles, sí se hallaron batanes -todavía están ahí, como si los hubieran dejado mientras molían ají- y fragmentos cerámicos sin decoración.  También hay numerosas chullpas, con huesos humanos, inclusive en lo que parece ser parte de la zona habitable. Como si convivieran con sus finados.

cahuamarca1

Corrales y casas de Cahuamarca. Según explica el arquitecto Ferruccio Marussi en “Cahuamarca, notas de una exploración”, en este lugar se habría molido oro y cuarzo. Por eso los batanes.

Según nos relata Julián, quienes habitaron Cahuamarca habrían sido pastores de ganado -¿guanacos, llamas, alpacas?- y, por los andenes abandonados que se ven inclusive cerca a la playa, agricultores, lo que hace suponer que antes el clima era más húmedo. También nos cuenta que posiblemente estuvieron asentados aquí mucho tiempo, sobreviviendo diferentes épocas y culturas del mundo andino, a los waris y los incas, manteniéndose en este alejado lugar. Y es evidente que la conexión con el complejo conocido como Puerto Inca fue estrecha, por la simple necesidad de intercambiar productos.

cahuamarca2

La gran cantidad de batanes en el sitio sugiere, según el blog Apuntes de Arquitectura Digital, que aquí se desarrolló una molienda en gran escala.

Y aquí estamos, caminando entre los restos de este pequeño y ancestral pueblo, tratando de imaginar cómo vivían, cómo vestían, qué soñaban, si serían libres, si no y todas esas interrogantes que vuelan por nuestras cabezas cuando caminamos por sitios como estos. Sitios de otros tiempos, de otros hombres. Nos hablan si sabemos escucharlos.

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Las casas en Cahuamarca están alineadas ordenadamente a lo largo de estrechas calles. Su arquitectura no evidencia una sociedad con fuertes diferencias de clases sociales o de poder.

Luego de poco mas de una hora recorriendo el lugar, emprendemos el retorno a Atiquipa. Y la pregunta queda flotando en el aire, ¿podremos regresar pedaleando? ¿estamos preparados? Es lo que estábamos por averiguar.

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Cahuamarca, en idioma quechua, significa lugar de buena observación o atalaya. Sus edificaciones han sufrido el impacto de huaqueros y pastores de la zona.

Indispensable saber que:

El Arrayán es un hospedaje ubicado en la misma plaza principal de la Comunidad Campesina de Atiquipa. Por las mañanas se encargaban de pedirnos unos panes para el desayuno y guardarnos café y nos prestaban la refrigeradora para poner nuestro quesito, jamón, yogurt, etc. Las instalaciones cuentan con los servicios básicos, el baño es compartido. Es también bodega y tiene cosas como bizcochos, plátanos, galletas, etc. No esperen lujos de ningún tipo y lleven todo lo necesario para su aseo personal. El teléfono es el 054 785240.

El trayecto a Cahuamarca nos tomó entre hora y media a dos horas. Salimos pasando las 11 a.m. y hemos llegado alrededor de la 1 p.m. Gorro, sombrero y bloqueador son indispensables, así como un cortaviento para el trayecto en la moto. Si son lo suficientemente aventureros, se puede acampar arriba. Eso sí, siempre preservando nuestro patrimonio.

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