Un Año Nuevo bicicleteando entre Atiquipa y Puerto Inca: Jihuay, día 1.

costa, turismo en peru

¿Un vasto sistema de lomas, restos arqueológicos, playas de ensueño y singletracks perfectos para el MTB? Atiquipa lo tiene todo, así que con un par de datos nos aventuramos a esta zona poco explorada de Arequipa.

Estamos ante el clásico dilema limeño de fin de año: ir al norte o quedarse aquí y ver qué hacer. Ya muy clásico, pensamos. Así que hueveando buscando referencias en la chamba, encuentro este video  de la visita de unos bikers a las Lomas de Atiquipa, y pensé, qué onda si vamos así casuales, como descubriendo.

A solo un par de kilómetros del pueblo de Atiquipa ya estarás en medio de las lomas. El lugar es inmenso.

Confieso que esta nota de la cleta me tiene medio enfermo y aunque creo que Mariana piensa que estoy insoportable, le propongo hacer el viaje: 617 km en bus hasta Chala, llevamos las bicis y pedaleamos por las lomas, a las ruinas de Cahuamarca y por todas las playas. No dudó de hacerla, pero lo que la terminó de convencer fue revisar esta nota en el blog de Conservamos por Naturaleza donde contaban del esfuerzo que está haciendo la comunidad por reforestar con árboles nativos como el arrayán y cómo están aprovechando su densa neblina para recolectar agua.

Placita de Atiquipa decorada para recibir el Año Nuevo y celebrar un aniversario más de la Comunidad.

Aunque por momentos me pareció que el bus corría bastante, el 27 de diciembre a las 6 a.m. nos bajábamos del bus en Chala. Y ahí estábamos, con nuestro par de cajas con las cletas, esperando un taxi station wagon que nos pueda llevar al hospedaje El Arrayán -en la misma Comunidad Campesina de Atiquipa-, hasta que finalmente uno atracó hacerlo por 30 soles. Vamos.

Parte baja de las Lomas de Atiquipa. Al albergar una importante y diversa flora y fauna, fueron atractivas para el asentamiento de tribus humanas desde épocas pre cerámicas, ofreciendo un ambiente perfecto para la agricultura y la pesca, la extracción de mariscos, algas y otros productos marinos.

Día 1. Atiquipa y la playa de Jihuay

Aunque Mariana está molida por el viaje, estoy decidido a hacer el primer reconocimiento en una, pero luego de armar mi bici noté que un rayo del aro había llegado roto. No tenemos repuesto y tampoco… la carpa. Confiando en solucionar el impase luego, armo la KHS de Mariana -que me desea buena suerte- y salgo planchado a recorrer las trochas para mas o menos darme una idea de dónde estamos.

Este primer día la idea era tratar de sacar la ruta a Cahuamarca. Sabemos que está como a 1000 m.s.n.m. y hoy las nubes no dejan ver las partes altas de las lomas, que continúan verdes. Básico aprovechar la mañana para evitar ser aplastados por el sol.

Pasadas las chacras en las afueras del pueblo uno se halla rodeado de colinas que parecen multiplicarse sin fin. Por algunas serpentean trochas pero la mayoría solo tienen huellas de ganado. El contraste de verdes y azules hacen imposible no sentirse fascinado ante tanta belleza, mientras las Maxxis ruedan sobre una tierra crujiente, con mucho grip y lisa, muy parecida a Pachacamac. Podría seguir andando pero avanza la mañana y pienso que sería mejor ver de bajar a Jihuay para refrescar en la tarde porque, aunque el sol es intermitente, ya es casi mediodía y el calor está achorado. Y, como Uds. saben, todo lo que sube, tiene que bajar…

Las Lomas de Atiquipa son las más importantes del Perú. Forman parte de la misma Cordillera de los Andes, que aquí llega hasta el mar. Como harás tú sobre tu cleta.

La ducha de agua fría sí que me ha dado hambre y en El Arrayán nos datean que podemos almorzar en los restaurantes al borde de la carretera -el km 600, donde nos haremos caseritos- y luego podemos seguir hasta la playa. Bajamos caminando -unos 20 minutos- y nos damos con la sorpresa que no solo hay varios locales sino que parece ser uno de los points preferidos por los camioneros que recorren la Panamericana Sur. Buena señal.

Restaurante Santa Teresa. Bonito y pintadilla -pescado de peña- con papas y arroz. También tienen unos alfajores espectaculares.

Después de tanquear bien seguimos por el sendero que va encima de la quebrada, que 20 minutos después desemboca en Jihuay. A ambos lados las moles de roca van como marcando nuestro camino, hasta finalmente sumergirse abruptamente en el indómito Pacífico. Y no hay nadie en la playa.

Bajando a Jihuay. Al lado derecho de la foto, la quebrada. Todo es 100% cicleable y si la hacen caminando preferible con zapatos de trekking a slaps.

Calculando que nos tomará una hora de caminata subir nuevamente hasta Atiquipa, emprendemos el regreso poquito después de las 5 p.m. Con el cielo totalmente despejado, podemos atisbar lo extenso del lugar y por qué es considerado uno de los paraísos del ciclismo de montaña en esta parte de América del Sur. Ahora solo tenemos que preocuparnos de conseguir el repuesto del rayo, la carpa y ubicar a Julián -ya sabrán quién es- para trepar mañana a las ruinas de Cahuamarca en moto.

Abruptos acantilados se sumergen en el océano en Jihuay. La cercanía de las lomas con el mar suponen la importancia que tuvo en la vida diaria de los pueblos preincas de la zona.

De vuelta en el pueblo nos toma por sorpresa que estamos en el centro de una gran fiesta y es que por estas fechas no solo celebran el Año Nuevo sino también el aniversario de Atiquipa. Cohetes y bandas de cumbia desfilan en el coliseo que está cruzando la calle. Antes de desconectar, pudimos llamar a Lima y asegurar el rayo y la carpa faltantes. Para nuestra suerte, esa noche, dormimos yo dormí como piedra, pero Mariana… (continuará).

Indispensable saber que:

El Arrayán es un hospedaje ubicado en la misma plaza principal de la Comunidad Campesina de Atiquipa. Por las mañanas se encargaban de pedirnos unos panes para el desayuno y guardarnos café y nos prestaban la refrigeradora para poner nuestro quesito, jamón, yogurt, etc. Las instalaciones cuentan con los servicios básicos, el baño es compartido. Es también bodega y tiene cosas como bizcochos, plátanos, galletas, etc. No esperen lujos de ningún tipo y lleven todo lo necesario para su aseo personal. El teléfono es el 054 785240.

Si estás en tu propio auto, no hay problema, pues hay acceso carrozable a todos estos lugares.

Si están más en plan playero, acampar en Jihuay es una posibilidad si tienen todo lo necesario. Cuando estuvimos, había unas 4 o 5 camionetas acampando en el extremo sur de la playa, ubicación estratégica para protegerse del viento. Ahora, ahí también pueden encontrar un alojamiento para toda la familia con todo lo necesario.

Ya supongo que no es necesario decirlo pero básico llevar bloqueador, gorro o sombrero. También algo de abrigo para la tarde-noche.

El viaje lo hicimos en el primer piso de un bus de la empresa Flores Hermanos que iba hasta Arequipa (costo del pasaje S/ 260 ida y vuelta). Avisamos que bajábamos en Chala y cuando adquirimos los pasajes hablamos con el administrador para que nos asegurara que no tendríamos problemas en embarcar las bicicletas. No hubo problema a la ida, pero a la vuelta sí las subieron a un bus tipo cargo. Todo bien.

 

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