Embrujo de Huacamaillo

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Dejamos atrás el pueblo de Sauce y vamos de vuelta para Tarapoto a casa de William del Águila, quien además de habernos estado dateando todo lo necesario para nuestra excursión en su tierra, será nuestro guía a la Cascada de Huacamaillo y las siguientes aventuras de nuestro viaje.

collage

Visiones rumbo a la Cascada de Huacamaillo.

Luego de algunos preparativos previos –abastecernos de agua, básicamente-, salimos a la una de la tarde en un colectivo hacia San Antonio de Cumbaza -a unos 45 minutos de camino-, desde donde se inicia el camino a la cascada, que es definitivamente uno de los highlights de Tarapoto. Y no bien llegamos, “Asaditos San Antonio”, un pequeño restaurancito de enorme sazón, nos espera con un regional fuane de gallina de chacra que devoramos para emprender la caminata que dura unas dos horas, dependiendo del ritmo.

Claroscuros en la trocha.

Claroscuros en la trocha.

A 15 minutos para las tres de la tarde, con el sol brillando en lo alto y pomposas nubes blancas desfilando en el cielo, arrancamos a caminar por una serpenteante trocha que sube siguiendo el curso del río Cumbaza. El camino tiene un recorrido de 4 km., no está claramente señalizado y tuvimos que cruzar el río hasta en dos oportunidades -¡quitarse los zapatos!-, por lo que la compañía de William fue de gran utilidad para saber el punto exacto para hacerlo en una.

Martín pescador en el río Cumbaza.

Martín pescador en el río Cumbaza.

Y al fondo de la fascinante quebrada, en su parte más alta, envuelta entre helechos y orquídeas, mariposas y martines pescadores, encontramos la Cascada de Huacamaillo, cuya leyenda cuenta que la muerte de uno de los muchos guacamayos que antiguamente habitaban el lugar fue lo que formó la elegante caída de agua. Acalorados por la caminata, no dudamos un segundo en meternos una refrescante cabecita en su poza, una piscinita natural con fondo de arena perfecta para relajarse y olvidarse de todo. Ya cae la tarde cuando decidimos volver.

Refrescando en Huacamaillo.

Refrescando en Huacamaillo.

Son poco más de las seis cuando de regreso en San Antonio de Cumbaza constatamos lo que William nos había advertido: ya no hay transporte. Mientras nuestro amigo coordina una movilidad que nos recoja, asaltamos la bodega frente a la plaza: una botellita de uvachado con la que nos embarcamos al Albergue Turístico La Pampa, en San Roque de Cumbaza, a una media hora de camino. Mañana caminaremos en el límite de la Cordillera Escalera.

Datos:

Para caminar a la Cascada de Huacamaillo es básico: llevar una mochila con bebidas y algo para comer, zapatillas, zapatos de agua (opcional), gorro, repelente, bloqueador, ropa de baño, toalla y muchas ganas.

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